Con el fin de presentar el estudio sobre las potencialidades y restricciones a nivel nacional que se pueden utilizar en nuestro país para la producción sostenible de hidrocarburos, el Ministerio de Energía y Minas en conjunto con el Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo (SNV), presentaron a entidades públicas, instituciones privadas, diputados de la Asamblea Nacional, centros académicos y de investigación el “Diagnóstico sobre Potencialidades y restricciones biofísicas, sociales, institucionales y económicas para el desarrollo del los biocombustibles en Nicaragua”.
La viceministra Lorena Lanza, explicó en su intervención que este documento es parte de una estrategia para desarrollar el uso de biocombustible en nuestro país, y que el MEM ha trabajado con otras instituciones del gobierno que están relacionadas con el desarrollo agro energético, para establecer políticas e incentivar y desarrollar de manera sostenible la producción.
“Como gobierno estamos tratando de incentivar la producción de biodiesel en áreas deforestadas que no estén siendo utilizadas para la producción alimentaria y que además sean sustentable con el medio ambiente”, aseguró la viceministra Lanza.
Además expresó que con este diagnóstico se espera contribuir con la ampliación del conocimiento y de proveer de insumos para el establecimiento de un programa nacional de biocombustibles basado en una mayor seguridad energética, sustentabilidad ambiental y de respeto a la seguridad alimentaria.
Milton Fernández, coordinador del estudio por parte del SNV, explicó que el resultado de esta investigación arroja que en Nicaragua se puede producir biodiesel a base de higuera, tempate y palma africana, y etanol a base de caña de azúcar, yuca y jícaro.
“De los 6 cultivos evaluados, el jícaro presenta más beneficios debido a los bajos costos para su establecimiento, además es compatible con la cultura ganadera y puede jugar un papel importante para aliviar la pobreza de pequeños ganaderos”, indicó Fernández.
Entre las potencialidades que tiene Nicaragua para producir biodiesel y etanol, se encuentran áreas disponibles de aproximadamente 3.2 millones de hectáreas, clima apropiado y suficiente mano de obra, que contribuiría a generar empleo en el campo.
El principal resultado que se encontró en esta investigación es que existe facilidad técnica para los seis cultivos estudiados, y que es posible desarrollarlos sin poner en riesgo la seguridad alimentaria y áreas importantes de conservación ambiental y recursos naturales.
Queda pendiente aún el análisis de los modelos de negocios específicos que se pueden implementar para cada uno de los cultivos en el caso de que existan empresas interesadas en desarrollar estas inversiones.
Al finalizar la presentación del documento, los presentes expusieron sus puntos de vista y reconocieron al MEM por el interesante trabajo expuesto, entre ellos los diputados ante la Asamblea Nacional Eliseo Núñez, Edwin Castro y Agustín Jarquín, así como técnicos y especialistas de instituciones del estado y empresas privadas.
RELACIONES PÚBLICAS
22 junio 2010